Estar sin empleo casi siempre añade uno o varios puntos de tensión al ambiente familiar. Ésta es una realidad que tenemos que tener muy presente para intentar no saltar a la mínima. La mayor presencia en casa supone que haya más roces en un momento en que los nervios están a flor de piel, y los hijos pueden resultar insoportables para el parado, e incluso increíblemente crueles con sus comentarios. Un adolescente difícil puede volverse imposible y a su progenitor en el paro le costará más que nunca mantenerse sereno y firme cuando el desempleo lo ha dejado sumido en la inseguridad.
La comunicación sincera y abierta con pareja e hijos es imprescindible en estos momentos. Tenemos que sentarnos a hablar, a planificar, a repartir tareas y a resolver conflictos. Resulta útil poner por escrito los acuerdos a los que se llegue –contrato conductual–, y es importante saber que estamos más irascibles, precisamente para intentar mantener la calma y hacer acopio de paciencia. Los hijos pueden sentir un temor por la situación que no sabrán expresar, y una pérdida de referencias y límites. En su búsqueda de seguridad y nuevos límites pueden alterar su comportamiento, y hay que responderles con serenidad, diálogo y a la vez marcando con seguridad y firmeza los límites.
Comparte en el foro tu experiencia, tus problemas o tus soluciones. Pide opinión y consejo o apórtalo si has conseguido mantener o reconquistar la paz y el bienestar familiar.